En España, la declaración y la petición de matrimonio sigue siendo una tarea muy masculina: según datos recientes, el 66 % de los que se lanzan a la piscina son hombres frente al escaso 5 % de mujeres; el 29 % restante lo forman parejas que toman la decisión de forma conjunta. Sea de una u otra manera, aquel que toma la decisión, a pesar de estar seguro de que su pareja quiere casarse y que quiere hacerlo con él, se enfrenta a una enorme presión: estar a la altura de las expectativas de esta en un instante que lleva imaginando toda su vida.

No existe una fórmula matemática en estos asuntos, y menos mal que no es así, porque el mundo sería mucho menos hermoso y divertido. Aun así, sí existen algunos recursos y lugares comunes con los que conseguir la reacción deseada, el tan esperado “sí, quiero”. En este artículo, te dejamos algunos de ellos a modo de consejos, para que puedan servirte para elaborar tu declaración. ¡Esperamos que te ayuden cuando llegue el momento!

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1. El lugar y el momento

Lo primero es decidir cuál va a ser el marco de tu declaración. Esta es una decisión fundamental, porque en el espacio y el tiempo pueden ser unos perfectos aliados para tu propósito. Puede ser un día o un lugar con un significado especial para los dos, o sencillamente agradables, bonitos, que inviten a estar relajados y con una buena predisposición a dejar fluir los mejores sentimientos.

Quizás prefieras una fórmula tradicional, haciendo partícipes a los padres, o arriesgarte e innovar con tu propuesta; todo depende de ti y tu pareja. Ya sea a la caída de la tarde o en plena madrugada, en una playa virgen y despoblada o en la azotea de un edificio de una gran ciudad, se trata de una decisión que debes tomar cuanto antes.

2. El verdadero protagonista

Tu pareja tiene un papel principal en la declaración, pero no lo sabe, y puede que no esté en tu mano prepararla para ello. Debes de tener en cuenta la situación que puede atravesar en el momento en el que se lo pidas (cansancio, estrés, otras preocupaciones…), para actuar del modo más adecuado.

Si se diera el caso, es posible que prefieras posponer el momento, o simplemente necesites hacer que enfoque su atención en tus palabras. Lo que parece evidente es que, si no está en la mejor disposición, de nada sirve que tengas preparada la mejor de las declaraciones de amor. Sin duda, lo único importante es lo que la otra persona experimenta.

3. El as en la manga

Algunos se hacen de todo un batallón del ejército: coche a caballo, banda de música, actores contratados… Y para terminar, una avioneta escribe sus nombres en el cielo de la ciudad. Puedes estar tranquilo, no es necesario tal despliegue de medios, como en la famosa petición de Isaac a Amy. Si quieres grabar un vídeo viral, puede que una petición de mano tirándote en paracaídas funcione, pero no te casarás si tu pareja tiene miedo a las alturas.

Un recurso muy utilizado es la figura del gancho, algún familiar o amigo puede servir para crear un efecto sorpresa. También son frecuentes las flores, las fotografías, las canciones favoritas… Pero no tienes que presentarte con todo el pack; conoces perfectamente esas pequeñas cosas que compartes con tu pareja y forman vuestro particular universo, así que elige las adecuadas y preséntalas como el tesoro que son para vosotros.

4. El gran paso para la relación

El contenido de la declaración puede variar enormemente de una persona a otra sin que signifique que uno sea mejor que otro, todo depende de cada pareja. Pero existe dos puntos en común en todas las declaraciones. Por un lado, es común tratar la relación como un camino, que abarca desde que os conocisteis hasta ese preciso momento en el que te pones frente a la otra persona para pedirle que se case contigo. Por otro, en ese camino, destaca un punto concreto: el paso que quieres dar y que estás proponiendo en ese mismo instante.

Estas dos referencias pueden servirte para organizar todo lo que quieras decirle: hasta ahora hemos llegado hasta aquí, pero quiero seguir caminando contigo y quiero hacerlo dando un paso que sería muy importante en nuestra historia.

5. La hora de la verdad

Isaac Asimov decía que “para tener éxito, la planificación sola es insuficiente, uno debe improvisar también”. Y es que sobre el plano, todos los edificios son bonitos, los problemas llegan cuando hay que poner piedra sobre piedra. Eso no quiere decir que planificar no sirva para nada, al contrario, frecuentemente explica el éxito o el fracaso de algo, pero a ello hay que añadirle una buena dosis de capacidad de adaptación.

A pesar de ello, tenemos algunos consejos: vigila el tiempo (puede que tardes más de lo que esperabas), presta atención a las reacciones de tu pareja (la conoces bien y sus expresiones pueden servirte para medir cómo se va desarrollando tu plan), cuida tus gestos (acompañan a tus palabras y tienen un efecto muy relevante en el resultado final), y, sobre todo, prepárate para cualquier cosa imprevista que se salga de tu guion.

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¿Estos consejos han hecho que se muevan los engranajes de tu cabeza? Pues toma papel y lápiz y empieza soltando todas las ideas que se te ocurran. Después, recapacita, seguro que muchas de esas ideas merecen la pena, pero otras te parecerán descabelladas en cuanto las pienses dos veces. Pero, sobre todo, ¡no te olvides de disfrutar de un momento tan importante! Los mejores cosas siempre ocurren con una sonrisa de oreja a oreja.