Los acontecimientos singulares, esos que solo pasan una vez en la vida (o, al menos, en pocas ocasiones), están repletos de ritos y tradiciones que muchas veces se desconocen. Algunas, porque son muy antiguas y el mundo ha cambiado demasiado desde entonces como para ser comprendidas sin una explicación previa; otras, en la mayoría de los casos, sencillamente porque préstamos más atención los símbolos que a lo que estos significan.

Entre todos los tipos de eventos, una boda es, quizás, donde más acciones ceremoniosas y gestos supersticiosos se concentran. No existe novia que no rehuya a su futuro esposo el día de la boda hasta verlo en el altar (después de que llegue él, por supuesto). Tampoco le faltarán a Santa Clara las docenas de huevos necesarias para hacer una tortilla digna de un récord Guinness, regalo de las parejas que esperan un sol radiante el día de su boda. Se lanza arroz a la salida de los novios, se cortan corbatas y se parten y reparten las tartas a cuatro manos; haríamos lo que fuera necesario para asegurar que nada se salga del guion.

¿Quién fue el inventor de dicho rito? ¿Qué significa en realidad? ¿Cómo consiguen las novias reunir y llevar consigo estos pequeños tesoros?

Pero, si existe una tradición tan difícil de explicar como extendida es la de utilizar algo nuevo, algo viejo, algo prestado y algo azul por parte de la novia. ¿Quién fue el inventor de dicho rito? ¿Qué significa en realidad? ¿Cómo consiguen las novias reunir y llevar consigo estos pequeños tesoros? Algunos apuntan a un origen ligado a estos antiguos versos de la época victoriana, publicados por primera vez en un periódico inglés en 1883:

Something old, something new.
Something borrowed, something blue.
And a silver sixpence in your shoe.

(Algo viejo, algo nuevo.
Algo prestado, algo azul.
Y una moneda de seis peniques en el zapato.)

En A Dictionary of Superstition (1989) señala algunos de los posibles significados que estos objetos representarían: algo viejo serviría para dar protección al futuro bebé, algo prestado traería suerte (siempre que quien lo presta sea una novia feliz) y el azul estaría relacionado con la fidelidad; en cambio, sobre lo prestado no aclara cuál podría ser su significado.

De una u otra forma, podemos llegar a entender por qué se ha hecho tan popular desde entonces. Seguramente, la necesidad de implicar a otras personas (alguien conocido es quien provee el objeto prestado, y también algún familiar suele ofrecer lo viejo), la convierte en una tradición especialmente emotiva, que les permite participar en el enlace de un modo único.

Somos un poco cotillas y nos gustan las historias de amor: ¡queremos saber qué utilizasteis, cómo lo conseguisteis y de qué forma lo llevasteis durante vuestra boda! Déjanos un comentario y cuéntanos esas pequeñas manías y supersticiones que no pudiste evitar. ¡Anímate y comparte con nosotros tus pequeños amuletos para ese día tan especial!

Fotografías: Patty O’Hearn Kickham (portada) Dave Williams (cabecera).